FACTORES DE RIESGO Y DE PROTECCIÓN EN DROGODEPENDENCIAS:

Los denominados «factores de riesgo», desencadenantes, detonantes o potenciadores, según los casos, porque favorecen el consumo de drogas hasta el punto de que éstas puedan crear una dependencia o adicción o un abuso que desencadene conductas que infrinjan daños no sólo al consumidor, sino también al resto de las personas del entorno.

Hay que matizar, sin embargo, que estos factores «no pueden ser considerados como factores casuales, en un sentido determinista, sino como factores potencialmente influyentes, que pueden favorecer dicho consumo». Que una persona se haga dependiente de una droga estará en función de la interacción de 3 factores:

- Características personales o experiencia anterior del sujeto.
- Naturaleza de su medio sociocultural general y del más inmediato.
- Características farmacodinámicas de la droga en cuestión, teniendo en cuenta la cantidad utilizada, la frecuencia del uso y la vía de administración.

El riesgo de tener problemas relacionados con las drogas se define como la probabilidad de experimentar consecuencias adversas debido al consumo de drogas. Los problemas pueden afectar a la salud física, social, espiritual o emocional, y pueden incluir problemas legales y económicos. Cada individuo está en un determinado nivel de riesgo de experimentar problemas. El nivel de riesgo de una persona es el resultado de la interacción dinámica entre muchos factores que predisponen, o incitan, al uso o abuso de drogas. Ninguno de ellos parece ser requisito necesario ni suficiente para dar cuenta de este inicio. Por ello, parece más conveniente hablar de las condiciones más relevantes que favorecen este proceso:

- Factores de riesgo personales: Actitudes, creencias, personalidad, experiencias previas, curiosidad por experimentar, búsqueda de placer, insatisfacción cotidiana, hastío, frustración, crisis de identidad...
- Factores de riesgo familiar: Control familiar inconsistente, familias con problemas, carencias afectivas, carencias comunicacionales, actitudes ante el consumo de drogas en el ámbito familiar y pautas educativas en la familia, escasez de interacción y comunicación, desajuste de las expectativas paternas, inconsistencia de normas, clima familiar hostil y conflictivo...
- Factores de riesgo social: Uso de drogas por parte de los miembros de la familia o del grupo de amigos, presión del grupo de iguales facilitando la adopción de determinados rasgos de identidad, influencia del grupo, marginación social...
- Factores de riesgo ambiental: El precio de las drogas, legislación sobre drogas, publicidad e imagen en los medios de comunicación del consumo de drogas, disponibilidad de drogas, una sociedad permisiva y consumista.
- Conductas concurrentes: Asociar algunas conductas al consumo de drogas aumenta el riesgo de determinados problemas (por ejemplo, beber alcohol y conducir).
- Concurrencia de otros problemas de conducta: La investigación ha demostrado que la problemática del consumo de drogas es parte de un síndrome de conductas problemáticas, tales como  retrasos o fracasos escolares, delincuencia, conducta antisocial o desviada y precocidad y promiscuidad sexual.

Los «factores de protección» son los factores contrapuestos a los «factores de riesgo», y su potenciación puede ayudar a prevenir futuros problemas asociados al consumo de drogas y a llevar un estilo de vida saludable.

Los factores de riesgo y protección relacionados con la familia, la escuela y el grupo de iguales son a los que más se les ha puesto interés para explicar el inicio y mantenimiento del consumo de sustancias psicoactivas:

- La familia como institución que primariamente transmite valores e instaura las primeras normas de conducta, se convierte dentro de las teorías de control social en un núcleo primario donde confluyen factores de riesgo y protección dependiendo de las condiciones. Se encuentra correlación entre la falta de vínculos afectivos positivos entre el hijo y sus padres y el consumo de drogas. Los estilos de crianza también influyen directamente sobre la aparición de la conducta problema. Así como un estilo permisivo o uno autoritario facilitaría su aparición y un estilo democrático y fortalecedor inhibiría su aparición. También el antecedente de consumo entre los padres o entre los hermanos incide en el consumo de sustancias en sus correlacionados.
- Escuela: Dentro de las variables que se han relacionado con consumo de drogas en la escuela se encuentra el bajo rendimiento académico, absentismo y baja implicación con actividades académicas y extracurriculares. El desapego emocional respecto al entorno escolar, expectativas y actitudes negativas con el éxito académico y ver la educación como poco útil e irrelevante, se han asociado también con el consumo de drogas. Igualmente, las relaciones pedagógicas autoritarias, descalificadoras y desconocedoras de lo que es el alumno, también favorecen que se instaure el consumo de drogas.
- Grupo de iguales: Frente al grupo de iguales, señalado como el principal espacio socializador en la adolescencia, donde se conforman hábitos y valores, un nuevo concepto está tomando arraigo en la explicación de la influencia del grupo de pares, es el concepto de selección, donde el individuo, en lugar de ser un sujeto pasivo de su medio ambiente, es un sujeto activo que auto-selecciona su grupo de acuerdo con sus semejanzas y si tiene una tendencia a consumir drogas buscará un grupo donde éstas sean aceptadas y se consuman.

 

TIPOS DE CONSUMO:

* CONSUMO EXPERIMENTAL: La primera decisión de probar una droga tiene menor relación con su característica farmacológica que con el contenido y valor que el propio individuo le adjudique. Antes de tener alguna experiencia de los efectos de las drogas los conoce a través de comentarios. Prácticamente todas las investigaciones que se han hecho sobre los primeros contactos con drogas señalan que la curiosidad y la presión de grupo de compañeros o amigos son los factores más importantes. Las posibilidades de acceder a las drogas, compañeros que las usan, etc. son sin duda importantes factores pero no suficientes para que se pruebe una droga.

El consumo de drogas generalmente se inicia en épocas tempranas del desarrollo humano. Una de las teorías explicativas más antigua y más probada en el campo de las drogas es la teoría de la escalada. Esta teoría nace a mediados del siglo pasado y postula que el consumo de drogas se inicia con las sustancias legales como el alcohol y el tabaco, luego se consumen sustancias ilegales consideradas «blandas», como la marihuana, para después pasar a sustancias consideradas «pesadas», como la heroína (Freedman, Kaplan y Sadock, 1982).

* CONSUMO OCASIONAL O ESPORÁDICO: Persona que consume en situaciones sociales, no teniendo este consumo un lugar de destacado en su vida cotidiana. La mayoría de los jóvenes que prueban drogas no continúan usándolas y la mayor parte de los que continúan, lo hacen en forma esporádica u ocasional. Las razones fundamentales de continuar con un uso esporádico son de naturaleza social, siendo similares al uso esporádico de alcohol en los adultos, donde se maneja el mito de que es un «facilitador del contacto social». La mayor parte de los usuarios esporádicos no se convierten en consumidores abusivos.

* CONSUMO ABUSIVO: Persona para la cual el consumo de drogas pasa a tener un lugar «especial», por lo que puede tener distintas dificultades en su vida privada o social. Puede entenderse como consumo abusivo de drogas, su uso inadecuado, a tal punto que pueda comprometer física, psíquica y/o socialmente la evolución de la persona que consume, bien sea por la cantidad consumida, o por las circunstancias que se produce el consumo (situaciones con riesgo físico hacia sí mismo o hacía los demás como el conducir intoxicado, etc.).

 

 

TRATAMIENTO:

El tratamiento de las drogodependencias es el conjunto de acciones que tienen por objeto conseguir la abstinencia y, en su caso, la reducción del consumo de las sustancias psicoactivas, reduciendo los riesgos y daños que implican el uso o abuso de dichas sustancias, abatir los padecimientos asociados al consumo e incrementar el grado de bienestar físico, mental y social, tanto del que usa, abusa o depende de sustancias psicoactivas, como de su familia.

Debido a las consecuencias médicas, sociales y legales que conlleva el abuso de drogas, es necesario un tratamiento donde se integren los servicios médicos, sociales y legales para conseguir:

- Referente al consumo: La meta será la abstinencia; reducción del consumo, prolongar el tiempo de una recaída.
- Escolar: Reinserción a la escuela, mejoría del rendimiento, desarrollo de habilidades.
- Social: Mejores relaciones con la familia, amigos (pares), y en su caso, en el ámbito laboral. Menos violencia.
- Médico: Disminución de las consecuencias médicas del consumo de drogas, como VIH/SIDA, Tuberculosis y Hepatitis B. Asimismo, la reducción de las alteraciones en la salud mental del adicto (psicosis tóxicas e intentos de suicidio).
- Legal: Disminución de las conductas antisociales (robo, asaltos, prostitución, etc.).

Las modalidades de tratamiento que han mostrado su eficacia son:

- Centros de tratamiento ambulatorio: Se proporcionan diversas modalidades terapéuticas como psicoterapia, prescripción de fármacos e intervenciones de tipo social tendentes a la rehabilitación. Son centros que ofrecen una terapia integral, ya sea en modalidad individual o grupal. A ellos acuden pacientes en diversas etapas de motivación.

- Centros de atención a las drogodependencias: CAD: Los CAD se configuran como los elementos centrales de las redes de atención a las drogodependencias, asumiendo una doble función: Son los centros encargados de atender cualquier demanda que en su ámbito geográfico de cobertura se plantee en relación con conductas de abuso de drogas, asumiendo la valoración y el tratamiento de los drogodependientes que acceden al centro. Se configuran, por tanto, como la puerta de acceso a las redes asistenciales especializadas en el tratamiento de las drogodependencias. Actúan como centros de referencia de la red asistencial, garantizando el seguimiento de aquellos sujetos derivados temporal o definitivamente a otros servicios asistenciales para completar su tratamiento.

Las características fundamentales de los CAD podrían resumirse en: Son dispositivos territorializados, lo que implica su mejor adecuación a las peculiaridades de la población a atender y su integración con el resto de los recursos comunitarios, desarrollan una intervención de tipo ambulatorio, están dotados de equipos interdisciplinares capaces de garantizar la atención de los diferentes planos (orgánico, psicológico, ocupacional y social), compatibilizan la posibilidad de acceso directo de los usuarios al centro con la derivación desde diferentes servicios municipales (servicios sociales, de salud, etc.) o desde otras instituciones y entidades.

- Internamiento: En esta modalidad podemos pensar en dos vertientes. La primera corresponde al tratamiento específico de los cuadros agudos; para ello debe contarse en todos los servicios de urgencia y consulta externa con personal capacitado en la atención de estas entidades clínicas. La segunda vertiente corresponde a las modalidades residenciales, ejemplo de ello son las comunidades terapéuticas enfocadas al tratamiento de las adicciones. Está diseñada para adictos crónicos que han fracasado en otros tratamientos por diversos motivos. El proceso de desintoxicación puede hacerse en forma ambulatoria o mediante internamiento. El criterio que se debe utilizar para cada uno de ellos va a depender de la gravedad del cuadro adictivo, de la droga consumida y de las estrategias de intervención con que se cuenten.

- Grupos de ayuda mutua: Constituyen un apoyo y alternativa importantes para la atención de este problema. Servicio integrado por adictos en recuperación, cuyo propósito fundamental es apoyar al adicto con base en la experiencia compartida de los miembros del grupo para lograr la abstinencia de sustancias psicoactivas.

Programas libres de drogas u orientados a la abstinencia:

Tienen como objetivo básico que el usuario deje de consumir drogas. Son programas que aspiran a la reincorporación plena de los afectados a la sociedad normalizada, pero que requieren circunstancias personales que algunos consumidores no poseen.

A pesar de su orientación básica hacia la abstinencia, muchos de los recursos propios de estos tipos de programas abren la posibilidad de atender también a usuarios en programas de reducción de daños, con tal de trabajar con el objetivo de la integración social.

 

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