LA COMUNICACIÓN E INTERACCIÓN CONYUGAL Y FAMILIAR

La comunicación juega un papel importante, y primordial, porque se configura como un elemento cohesivo de todas las partes del sistema familiar, tanto en su vertiente interna como externa (otros sistemas y organizaciones). En muchas ocasiones, la comunicación se convierte en uno de los primeros indicadores claros de que en la familia existen dificultades. Bastaría inicialmente con observar cómo se comunican, para entrever si las cosas marchan o no bien. Lo expuesto, no viene más que a indicar que la comunicación es un elemento crucial en todas las fases del proceso de intervención familiar; y por ello ha de hacerse un análisis minucioso para saber: qué se comunica, cómo, con quién, quién, dónde, cuándo, por qué, y sobre todo para qué se comunica.

La comunicación humana cuenta con una serie de axiomas o propiedades básicas (aplicables a cualquier tipo de interacción o contexto interaccional) que facilitan su comprensión.

Por axioma se entiende aquellas normas que regulan la conducta comunicativa y que se usa de manera inconsciente muchas veces.

 

 

 

 

El primer axioma es «no se puede no comunicar»:

Durante mucho tiempo se consideró que para que hubiese comunicación debían darse dos características esenciales: consciencia e intencionalidad. Hoy en día, esto no se considera como absoluto y, como dejó escrito Watzlawick: «los seres humanos estamos sujetos a influencias de las que no somos conscientes y sobre las que, en consecuencia, no podemos tomar actitudes conscientes; no sólo somos receptores sino también emisores de estas influencias que no advertimos».

Algunas implicaciones de este axioma para el análisis de las relaciones familiares son:

- La familia es un universo pan/comunicativo (pan: todo) o un mercado de mensajes. A su vez, hay que tener en cuenta que la omisión, también, tiene valor de mensaje: la forma de vestir, los objetos e instrumentos que se poseen y su manera de utilizarlos, la forma de actuar, etc.

- Si siempre se comunica, siempre se está enseñando. Los hijos siempre están recibiendo influencias y siempre están aprendiendo. Los seres humanos somos aprendices polifásicos, podemos asimilar cosas distintas de diversas fuentes al mismo tiempo. Una consecuencia importante de la falta de conciencia e intención es que se asimila de un modo menos significativo, se determinan las actuaciones de manera automática y sin análisis previo. A este respecto, debemos transmitir a los padres la conveniencia de que aumenten su conciencia sobre lo que están transmitiendo, y sean lo más congruentes posible con sus mensajes tanto a nivel consciente como inconsciente. Deben saber que la comunicación es bidireccional, y que gracias a ella, sus hijos están aprendiendo, de ahí la importancia de una correcta interpretación de los mensajes que les envían.

- Las transmisiones inconscientes (sobre valores, actitudes, expectativas, creencias, ideologías) que hacen los padres facilitan la aparición de incongruencias, y genera que los hijos realicen una interpretación poco reflexiva y sin análisis, fruto de la falta de consciencia de los mensajes.

- Por un lado, no podemos dejar de comunicarnos; y por otro, todo mensaje tiene una dimensión relacional. Cualquier tipo de relación va a tener una dimensión personal, aunque ésta, por ejemplo, sólo se quiera establecer a nivel profesional. Durante mucho tiempo se planteó que las relaciones deberían ser impersonales, cosa que es imposible por que inevitablemente se establecen relaciones personales. Este es un aspecto a tener en cuenta por parte del profesional que trabaja con familias, ya que la interacción relacional es muy fuerte.


El Educador/a debe manejar este factor e intentar que la relación personal que mantenga con la familia, no la extrapole a todas las facetas de su vida. No hay que olvidarse, tampoco, de que un aspecto fundamental, para llevar a cabo una buena intervención, es el mantenimiento de la neutralidad: dar la sensación de estar con todos y con ninguno. Incluso en el nivel educativo es bastante difícil mantener dicha neutralidad, porque hay que ayudarles a ver que es lo más adecuado: para ello, nos puede servir de gran ayuda trabajar con ventajas e inconvenientes o lo positivo y lo negativo: de esta forma se posibilita que los padres sean ellos mismos quienes respondan, y permite que el/la Educador/a mantenga su neutralidad.

¿Qué pasa cuando no se puede evitar la comunicación?:

- Se acepta la comunicación.
- Se rechaza la comunicación.
- Se descalifica la comunicación: en este caso, se comunica pero al mismo tiempo se niega el hacerlo, por medio de autocontradicciones, incongruencias, frases incompletas, etc... Es «comunicarse sin comunicar». Esta forma de evitar la comunicación se adopta en muchas ocasiones para impedir establecer un contacto más íntimo, aspecto que debe tenerse presente porque las familias lo utilizarán como arma para dificultar la relación y, por tanto, la intervención. Ciertas enfermedades psicosomáticas o comportamientos inusuales son utilizados como mensajes que permiten a la persona controlar la situación sin que tenga que comunicarse, la persona no asume la responsabilidad y deja que el síntoma transmita el mensaje de lo que sucede. Si esto ocurre de manera aislada no es preocupante, es cuando se produce de manera reiterativa cuando hay que considerar la situación como problemática.


Segundo axioma: «La doble dimensión de la comunicación:
el contenido y la relación»:

La dimensión relacional metacomunica cómo debemos entender la información que se transmite de tal manera que se puede dar un mensaje con un contenido idéntico pero con un sentido distinto. Tampoco se puede dejar de definir el tipo de comunicación y el tipo de mensaje que queremos establecer con otra persona:

 

 

Tipos de comunicación:

- Verbal: transmisión de mensajes verbales de fácil comprensión.
- No verbal: transmisión de información a través de gestos, actitudes, posturas corporales. La comunicación no verbal debe ser interpretada teniendo en cuenta la posibilidad de equivocarse, es decir, no es un mensaje fácil de interpretar y la duda sobre su veracidad o no, existe en este tipo de comunicación.

 

Tipos de mensajes:

- De contenido: no necesitan interpretación por parte del receptor. Es una comunicación abierta.
- De relación: para su comprensión se hace necesario la interpretación del mensaje; y para que se puedan entender hay que dotarles de significado. Presentan mayor dificultad que los mensajes de contenido.

Estas dos dimensiones de la comunicación tienen una característica importante: ambas, pertenecen a niveles lógicos distintos. Esto quiere decir que, mientras, un desacuerdo a nivel de contenido, fácilmente tiene un referente u objeto externo (con el cual, se puede determinar la validez de uno u otro mensaje: en una discusión sobre el contenido de un mensaje, un documento puede resolver la misma); el cuál, además, permite delimitar quién tiene la verdad. En el nivel relacional no existen referentes externos verificables (por ejemplo, en una discusión sobre un comentario en el que se descalifica a una persona, y la que lo ha hecho solo quería bromear). Los conflictos que son más difíciles de resolver son los relacionales, porque no hay referentes externos que los comprueben.

Cuando se transmite una determinada comunicación se está pretendiendo definir la información.

Características:

1. Implica una negociación.
2. Es un proceso continuo.
3. Es un proceso que se realiza, en buena medida, de una manera inconsciente, automática.
4. Es un proceso multimodal y multinivel. Existen tres niveles o dimensiones básicas: una definición de sí mismo (como se percibe a sí mismo el emisor); una definición de la otra persona con la que se está relacionando; y una definición delimitando el tipo de relación que se quiere establecer.


         
Niveles (o canales) de comunicación (transmisión de la información):

- Informativo: la persona se limita a expresar unos hechos concretos.
- Manipulativo: en la transmisión de la información hay un intento de influir en el receptor. (Suele contener bastantes mensajes de relación).
- Profundo: el emisor transmite información expresando sentimientos (este canal es el que hay que perseguir para trabajar adecuadamente con la familia).

 

Sistemas de comunicación:

- Convencional: relaciones superficiales (nivel informativo).
- Directivo: relación de poder (nivel informativo-manipulativo).
- Especulativo: relaciones cargadas de «racionalidad» (nivel manipulativo: se trata de convencer a los demás. Es una relación en la que se disfraza el interés y la educación hacia los demás).
- Abierto: relaciones profundas que expresan sentimientos.

La comunicación es un requisito de supervivencia, por ello es importante que sea funcional. Spitz comprobó que niños que estaban en orfelinatos tenían una mayor mortalidad o deficiencias superiores a niños en situación normal. La conclusión a que llegó fue que esto era debido a una falta de comunicación y de una relación cálida, falta de identificación con una persona que tendría que ser modelo de referencia.

Sieburg y Larson presentaron la confirmación como aquella conducta, que usada en un sentido interaccional, motiva a otro a motivarse más. La desconfirmación lleva a la persona a valorarse menos. Ambos conceptos tienen un carácter interaccional, se comparte con otra persona. Y además tiende a dar respuestas semejantes.

 

Aquellos padres que son más confirmantes tenderán a tener hijos que emitan más confirmaciones, y viceversa. Cuando se desconfirma a una persona, la que lo hace, se está autodesconfirmando, principalmente si existe una relación personal directa con ella. Los seres humanos necesitamos la confirmación para poder tener una autoimagen positiva y clara; para tener un equilibrio psíquico y mental; y para que, los demás, confirmen nuestra visión del mundo para que esta pueda ser real.

Galloway, indica que los niños necesitan perentoriamente recibir confirmación (los comportamientos negativos o sintomáticos son muchas veces una llamada de atención). La confirmación de padres y profesores, figuras importantes para los niños, son fundamentales porque le ayudan a adquirir un autoconcepto positivo.

Mecanismos de confirmación:
        
- Expresando el valor y la importancia que tiene el hijo para ellos.
- Proporcionándole expresiones de ánimo y de apoyo.
- Aceptando sus sentimientos y emociones.
- Confiando en sus posibilidades y capacidades.
- Expresando satisfacción por sus logros de una manera explícita y cálida.
- Usando calificativos positivos.
- Utilizando expresiones afectuosas, de humor, y no de ironía.

Sieburg, clasifica la desconfirmación en tres tipos:

1. Respuestas indiferentes.
2. Respuestas descalificantes.
3. Respuestas insensibles.
 
1) Las respuestas indiferentes: ignoran la existencia o presencia del otro, si se niega esto se está negando todo su valor, su importancia. De alguna manera se produce una despersonalización.
2) Desconfirmaciones descalificantes: son acciones verbales directas (insultos críticas, denigraciones, motes...) e indirectas (sarcasmos e ironías...).
3) Desconfirmaciones insensibles: uso de tácticas que tienden, o bien a negar, o a distorsionar la expresión del otro: emociones, sentimientos, ideas, etc.

La desconfirmación es una respuesta-reacción que siempre tiene un efecto negativo. Cuando un miembro del sistema familiar está sometido a un proceso de desconfirmación:

- Puede aceptar esa desconfirmación: aceptar que es incapaz e incompetente; de esta forma, está bloqueando su desarrollo como persona, y su relación con los demás.
- Puede rechazar esa desconfirmación y reaccionar con desconfianza hacia la persona que lo desconfirma (padres, hermanos, profesores,etc.) no reconociéndola o actúando sobre otras.

 

 

Tipos de familia según el grado de comunicación:

- Familia distante: Caracterizada por el distanciamiento, no hay comunicación.
- Familia simetrica: Los miembros de la familia buscan que haya similitudes entre todos.
- Familia complementaria: En la que hay un adecuado manejo de espacios propios y comunes. Espacios en común que van a compartir entre todos; y espacios propios que permitirán la intimidad de cada miembro del sistema.

Watzlawick indica que «todos los procesos de comunicación son simétricos o complementarios según estén basados en la similitud o en la diferencia». Cada una de ellos puede llevar a dos riesgos distintos:
    
1) Los simétricos pueden dar lugar a escaladas simétricas.
2) Los complementarios dan lugar a la complementariedad rígida.    

De esta clasificación se desprende tres tipos de mensajes posibles:

1) One-up: pretenden imponer algo en el otro.
2) One-down: ceden el control de la relación al otro.
3) One-across: son neutrales.

En las escaladas simétricas se utilizan mensajes one-up. Las escaladas simétricas son disfuncionales, hay una lucha por la definición relacional que llevan implícitas; esta lucha supondrá un gran gasto de energía y de esfuerzo dedicado a la resolución del conflicto relacional. Los riesgos de complementariedad rígida se producen en situaciones como la siguiente: la persona que está en una posición superior siempre toma las decisiones, y la persona inferior cada vez decide menos en la relación. La complementariedad rígida puede llevar a un proceso de «cismogenesis» complementaria y el resultado es una situación de distanciamiento: donde hay una posición dominante y otra subordinada, casi sin peso en la relación. Las soluciones a esta última situación son, o bien una distancia patológica de la persona en posición inferior, o una ruptura de la relación.

 

Formas básicas de la comunicación familiar:

Señalamos a continuación las siguientes formas básicas:

- La palabra o lenguaje verbal: es el medio fundamental de comunicación familiar. A través de él se vehículan los mensajes, que instruyen, personalizan, socializan o moralizan.

- El silencio: tiene sentido, tanto cuando está vacío de contenido (no se quiere decir nada), como cuando se busca intencionadamente, para que la otra persona tenga tiempo para dar su respuesta o transmitir un mensaje. El silencio permite la comunicación interna (pensar), produce malentendidos cuando se oculta reiterativamente lo que se piensa, discurre, o se lee en silencio, sin hacer partícipes a los demás de sus pensamientos.

- El diálogo: es el medio más utilizado para comunicar, pero también, la primera víctima de la incomunicación e incomprensión familiar. El diálogo es uno de los primeros indicadores que muestra si existen dificultades o no en el interior de la familia. El/la Educador/a Familiar debe tener como herramienta de trabajo, indispensable, el diálogo; éste le permitirá establecer un contacto recíproco y bidireccional con la familia, marcado por los necesarios tiempos de silencio y escucha. En este intercambio comunicativo la familia ha de valorar o empezar a valorar los puntos de vista de los demás, saber escuchar, y dar el tiempo necesario para reflexionar y responder. Es importante, sobre todo, aprovechar el diálogo para enriquecerse y enriquecer a los demás. La familia de esta forma descubrirá la doble vertiente del diálogo: el encuentro con el otro y el encuentro con la verdad.

El diálogo conyugal unifica y acerca, ayuda a los cónyuges a encontrarse mutuamente. El diálogo parental estará marcado por la diferencia de edad, no se comunican igual un padre con un niñ@ pequeño que con un adolescente. Los padres deben estar atentos a las necesidades de sus hijos en sus diferentes etapas evolutivas. El diálogo es el mejor medio para indicarles lo que deben hacer y decir cuando son pequeños; y en la adolescencia, para transmitirles que están ahí en esos momentos cruciales de cambios: identidad personal, ideas, pensamientos, creencias, amistades,...

Una familia que dialoga y que intercambia ideas, dificultades, tensiones, expresiones de amor y de cariño, apoyo, etc., tiende hacia la felicidad y el bienestar de su miembros. Una familia con un diálogo inexistente, o marcado por actitudes cerradas y fijas, sin respetar la opinión de los demás, es decir un diálogo unidireccional y autoritario, muestra una familia en crisis o atravesando una situación atávica y perjudicial.


Las bases del diálogo familiar no son otras que la aceptación del otro y de la verdad, la confianza, el amor, el respeto a la libertad, la escucha activa y la comprensión.

La falta de diálogo surge cuando se repudia o rechaza a una persona de la familia. Cuando los padres no se aceptan, o no aceptan a los hijos, o éstos a aquellos, o los hermanos entre sí, el diálogo comienza a resquebrajarse. Y empieza a ser sustituido por los celos, la intransigencia y el malestar interior. La pérdida de amor y de cariño hacia la pareja y los hijos va acompañado de la escasez de encuentros comunicativos. El respeto y la libertad son también componentes básicos del diálogo, su falta muestra la aparición de conductas vejatorias y denigrantes, así como de conductas restrictivas, autoritarias y ofensivas. La incomprensión incluye al orgullo, la complacencia en el propio pensamiento y la falta de interés por los demás.

Para que estas consecuencias de la falta de diálogo familiar no se produzcan podemos centrarnos en conocer cuáles son los obstáculos más frecuentes con los que se encuentra el diálogo familiar. Teniéndolos presente podremos advertir a las familias de cuales son y qué consecuencias trae consigo.

Los obstáculos del diálogo familiar pueden afectar tanto al diálogo simétrico, como al asimétrico. El primero es el posible entre iguales, que en la familia son los hermanos y los cónyuges entre sí; el segundo es el único real entre desiguales: padres/hijos; hijos/padres.

La educación familiar sufre si se dan estos impedimentos/obstáculos en el diálogo familiar:

* Falta de tiempo. Que puede deberse a:

- Excesivo trabajo de los padres, de los hijos, o de ambos (muy común en las familias actuales en que ambos cónyuges trabajan y los hijos pasan gran parte del día ocupados en actividades escolares y extraescolares).
- Fallta de organización y orden doméstico (característico de familias con dificultades que, si es grave, puede ser indicador de disfuncionalidad).
- Búsqueda de diversiones extrafamiliares, en edades y circunstancias que debieran aconsejar lo contrario (posibilitando la aparición de conductas de riesgo asociadas al consumo de drogas, delincuencia, corrupción de menores, abusos sexuales, desapariciones, etc… también pueden llevar al fracaso y abandono escolar).
- Incremento de las horas dedicadas a la televisión, con exigencia de silencio para poder seguir los programas (las reuniones familiares se establecen frente al televisor sin posibilidad de que éste sea educativo o facilitador de comentarios sobre los programas, en vez de entorno a los miembros de la familia. El televisor es un disruptor de la comunicación y la misma).
-Culto al consumismo, que exige a cambio más horas de trabajo para que éste sea posible.

* No saber escuchar. Falta de atención a lo que algún miembro de la familia propone.

* Falta de compromiso. La neutralidad de los padres o la creencia de que puedan ser tildados de adoctrinar, hace que se inhiban y no respondan a sus hijos cuando estos lo requieren. Si el compromiso, el respeto y la tolerancia conviven en el domicilio familiar, se estará previniendo que los hijos vean dificultado su desarrollo personal y social.

* Falta de mentalidad abierta. Que puede ser por diversos factores: edad, cultura, códigos éticos, política y por creencias religiosas.

* Carácter introvertido. Tanto en padres como en hijos, que prefieren el mutismo, el silencio, la taciturnidad y la reticencia.

* La mirada: sustituye a la palabra, sobre todo cuando busca transmitir estados emocionales. La mirada está cargada de mensajes (aliento, repulsa, apoyo, suspense, oposición…), de normatividad y de intencionalidad.

* Los regalos y obsequios: pedagógicamente denominados como premios o incentivos externos, son una forma convencional de mostrar afecto.

Intimamente relacionado con la comunicación está el constructo de Emoción Expresada (E.E). Una hipótesis al respecto a tener en cuenta es: una E.E alta en las familias, es un factor que por sí mismo, independientemente de la historia de la enfermedad o problemática y de la severidad de los trastornos, provocará la recaída de un gran porcentaje de casos.

 

 

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